Hoy me apetece escribir y en vez de cuestionarlo me he decidido a seguir el flow.
Si me sigues en mi instagram, ya sabrás que hace unos meses me diagnosticaron fatiga adrenal (o fatiga crónica, que no es lo mismo pero se parecen).
Básicamente es una enfermedad invisible, para los demás y sobretodo para ti misma, aunque parezca mentira.
Uno de los síntomas más notables es que no tienes un control sobre tu energía. Un día te levantas medio bien y te da para trabajar y hacer lo básico de la casa. Y otro día solo eres capaz de estar tirada en el sofá sin hacer nada.
Pero el post de hoy no va de eso, el post de hoy va sobre creatividad, sobre quién quiero ser.
Mi relación con la creatividad
¿Sabes? Me gusta crear.
Creo que es la primera vez que soy consciente de ello y lo digo.
Fíjate…y eso que soy emprendedora digital y llevo 4 años con Wondermochi creando contenido.
He creado por necesidad, porque prefería crear a ponerme a hacer llamadas a puerta fría para conseguir clientes. Yo me encargaba de pensar, escribir y preparar los post de instagram, hacer historias, escribir newsletters y planificar (y a veces escribir post del blog).
Empezó como obligación pero la realidad es que me acababa divirtiendo.
Soy mucho más social en redes que en la vida real.
Me produce cierta sensación de seguridad el poder tomarme mi tiempo de responder, de conocer y de seguir a los demás.
Pero nunca he sido capaz de crear para mí misma.
He tenido varios intentos. Tuve un blog, he tenido tumblr, pero lo más constante que he conseguido tener es instagram.
@soyminimochi es mi tercer insta personal (uno lo borré y otro lo tengo oculto), pero es con el que por fin he conectado con mi lado creador.
Y es que eso de saber qué quiero contar o crear ha sido algo con lo que siempre me he sentido perdida.
Y ya no hablemos de constancia, si no sabes qué crear, menos vas a conseguir ser constante.
Siempre me ha interesado la creatividad pero nunca la conseguía entender.
¿Cómo hace la gente para crear tanto?
Y es que soy una persona muy lógica, que durante muchos años le fascinaba crear pero el folio en blanco era su mayor temor.
Si hay un folio en blanco significa que hay miles de posibilidades.
¿Cuál es la correcta? ¿Cuál es la mejor?
Ay amiga…qué poco sabías tú entonces.
La señora exigencia, el perfeccionismo….pero estos días me he dado cuenta de que había otra cosa más escondida detrás.
2020 – Mi primera conexión real con la creatividad

Te voy a contar algo que va a sonar un poco prepotente: Soy bastante buena aprendiendo cualquier técnica.
¿Pintar con rotuladores, con gouache, acuarelas, lápices, etc? Yes.
¿Aprender lettering o maquillarse? Of course.
¿Hacer fotos y videos y editarlos? Si.
¿Tocar un instrumento? También.
Sea lo que sea que me interese (que son muchas cosas, como buena señora multipotencial) tengo una gran facilidad para ser medianamente buena ejecutando una técnica en muy poco tiempo.
Pero…¿Eso de qué sirve cuando no sabes qué contar, cuando no sabes qué expresar?
Déjame desvelarte el misterio. De nada.
Y no es que sea yo una persona sin opiniones, sólo que siempre me tenía que forzar para que salieran las cosas. O a veces sentía pequeños impulsos creativos, pero no sabía cómo fomentarlos para que volvieran a pasar.
Eran una vez cada mil años.
Y ahí te entra la inseguridad, la incertidumbre, las falsas creencias…y dejas de crear.
Porque te duele ver que quieres pero no puedes. O no sabes. O quizás no es para ti.
¿Por qué si soy capaz de hacerlo por trabajo pero no para mi?
Este pensamiento empezó a cambiar en 2020.
Y al contrario de lo que supondrás, no tiene nada que ver con la pandemia.
Era que mi alma ya no podía más y lo pedía a gritos. Y yo por fin estaba en la frecuencia necesaria para escucharlo.
Taller de diario visual – Hogar la Deriva
En Febrero 2020 se me cruzó un anuncio suyo que hablaba de la idea de un diario visual. Recuerdo que estaba en el autobús de camino a un evento con Wondermochi.
Algo me hizo no saltarme el anuncio. Me lo leí entero, navegué en su web, busqué sobre este concepto.
El corazón se me aceleró, la curiosidad crecía.
Apenas encontré información adicional, más allá de lo que contaban Ori y Pepa en su web.
Me sedujo la idea y fue la primera vez que me planteé invertir dinero en un taller que no tuviera que ver con mi trabajo, sino en algo puramente creativo.
Se lo comenté con un poco de miedo a Rafa, en plan…voy a gastarme 75€ (que no nos sobraban por aquel entonces) en algo que no es para el negocio, algo que casi parece intangible…pero Rafa como siempre me animó.
Me apunté y aquello cambió mi perspectiva.
Ese taller le puso luz a mi vida.
¿Por qué?
Porque por aquel entonces yo ya tenía bastante sintomas de la fatiga, solo que yo no lo sabía. Ya había ido varias veces al médico pero le quitaban importancia.
Estaba en tal espiral de cansancio que solo recordaba lo negativo.
Todos los días me parecían iguales.
Y ese taller me ayudó a verme a mi misma, a documentar mi día, a ser consciente de mis emociones.
Lo disfruté tanto que lo seguí haciendo todo el año, y puedes verlo en las historias destacadas de mi insta.
Además hizo otra cosa por mí.
Me redescubrió mi amor por la fotografía.
Me hizo replantearme que si sacaba una foto a algo, era porque porque significaba algo para mí aunque yo no lo supiera. Me ayudó a redescubrirme de otra forma.
Y también descubrí que tenía una visión propia. Muy yo. Llena de color, intensidad y luz.
Ahora puedes disfrutar de mis diarios visuales en mi instagram y también en mi web.
Taller de Diarios Creativos con Tam Castrillejo
Con Tam me pasó parecido, yo ya la seguía por instagram por su fotografía y un día de repente vi una historia suya hablando de los diarios creativos.
Volví a sentir ese impulso, esa señal de mi cuerpo, de mi intuición.
Algo me decía que tenía que apuntarme. Se lo volví a contar a Rafa (con menos miedo) y volvió a animarme. Este taller he de confesar que me daba algo más de miedo…me iba a tener que enfrentar más seguido a mi temido folio en blanco.
Y es que tener un marido tan nativamente creativo me ha sido de ayuda para aplicarlo al trabajo, pero cuando Rafa intentaba explicarme cómo conectarme con la creatividad…para mí era chino. Por más que me esforzaba por entenderlo no servía de nada.
Sin embargo Tam…supo exactamente por dónde cogerme. Ese taller me volvió a cambiar la vida:
- Le perdí el miedo al folio en blanco.
- Me reconectó con mi amor por la papelería y los colores.
- Me enseñó diferentes técnicas de creatividad para no bloquearme.
- Me hizo sentirme parte de una comunidad.
- Sentí lo que era tener a alguien que te acompañara y te guiara en tu proceso creativo.
Pero sobretodo, me enseñó que aquello lo hacíamos para disfrutar.
Vuelvo a decirlo, para D I S F R U T A R.
Oh sister! Qué crucial fue eso para mí.
¿Disfrutar?
Se me había olvidado lo que era eso.
¿Y qué pasó con el miedo al papel en blanco? Que desapareció, y aquí podéis ver mi primer diario creativo.
Taller de Edición con Sentidos con Mei
Este fue otro taller que hice mi seguido al de los diarios creativos. Aquí por fin aprendí con Mei cómo utilizar Lightroom y cómo saber qué te pide una foto al editarla. Era un taller de un par de horas pero me ayudó a no depender de presets y poder jugar más técnicamente con una fotografía.
Afianzó mi proceso creativo de edición y me rebajó la frustración de no saber por donde tirar.
Esto me dió estabilidad y reforzó mi pasión por las fotos.
La fatiga vs la creatividad
Como has podido ver, 2020 fue el año que por fin pude entender cómo acceder a la creatividad.
Por fin sé qué quiero y qué necesito….pero en 2021 llegó la primavera y se desató el caos de nuevo en mi vida.
Ahí fue cuando la fatiga volvió a manifestarse más fuerte y me desestabilizó todo.
La primera consecuencia de la fatiga
Ahora que tengo mil planes…me quedo sin energía.
Si ya me costaba tener energía para crear cosas para mí, en esos momentos no tenía fuerzas para crear en Wondermochi.
Desde entonces casi que desaparecí de redes sociales en Wondermochi.
Dejé de crear y tuve que replegarme a las tareas más funcionales e indispensables para el negocio.
La creatividad la dejé (muy inteligentemente) al lugar más seguro que tenía, mi Instagram.
El sitio donde yo pongo las normas, no hay expectativas y donde no compito con nadie ni necesito al algoritmo.
No existe más objetivo que el de subir algo que me guste, algo que signifique para mí o documentar algo de mi vida.
¿El problema?
Que a veces no tengo la energía suficiente en el día para poder hacer lo que me gusta.
¿Cómo consigo que me quede energía para trabajar, ser creativa en el trabajo, para lo que necesito hacer y además lo que quiero hacer?
Esta ha sido una pregunta que llevo meses intentando responder.
¿Qué hay detrás de mi fatiga?
Te voy a desvelar un poco lo que llevo descubriendo en estos dos meses aproximadamente.
Independientemente de mi predisposición genética, he vivido prácticamente toda mi vida en alerta.
De adolescente me decían que parecía un cervatillo. Ante cualquier ruido reaccionaba.
Sentía (de forma irracional) que mi mundo era un peligro y que si quería ser libre y quería hacer lo que me diera la gana, tendría que currarmelo y luchar para salir adelante.
Me dejo muchas cosas sin darte mucho contexto, pero digamos que esa tensión interior lleva al menos 25 años metida en mi cuerpo.
Tengo super integrado eso en mi cerebro y en mi cuerpo.
Esto me ha permitido sobrevivir, llegar donde me he propuesto y no depender de nadie.
Estoy haciendo lo que quiero y como quiero (aunque eso a veces cause mucha incertidumbre, hola vida del autónomo).
Estoy construyendo mi propia estabilidad.
Al fin tengo un hogar propio y tengo una pareja que me ve, me entiende y me acompaña en mis procesos.
No me siento sola ni en peligro.
Peeeeeeero eso no quita que haya 25 años integrados en mi de preocupación y de estrés, prácticamente nativos.
¿Jugar? ¿Divertirse? ¿Placer?
Son cosas que no te puedes permitir si estás en alerta.
Hola pirámide de Maslow.
Primero sobrevivir.
Ahí estaba centrada el 99% de mi energía.
Y más siendo autónomos, viviendo en Málaga donde el alquiler no para de subir de forma desproporcionada y llega una pandemia.
¿Cómo iba a conectar con la creatividad y el disfrute si mi percepción es que mi supervivencia está en peligro?
¿Cómo voy a tener energía para otra cosa?
¿Cómo voy a ser constante si no me queda energía?
La fatiga y el descanso
Al final el cuerpo te obliga a parar. Te hace que busques respuestas, te da ese toque de atención porque ha llegado el momento de cambiar, de evolucionar.
He repasado mi vida estos meses en terapia y en tratamiento. Y me he dado cuenta de que estoy donde quiero estar.
A pesar de todas las cosas no me he perdido en el rumbo.
No me he perdido a mí misma, al contrario, me he ido encontrando más y más.
Se ha ido desvaneciendo la niebla, revelando partes ocultas de mí.
Ha llegado el momento de tomar conciencia de que puedo vivir y disfrutar.
Tengo las herramientas, los conocimientos y los recursos para hacer algo más que sobrevivir.
Me he rodeado de una red de apoyo que respeta mis tiempos, mi forma de hacer las cosas y que me acompaña.
Y he encontrado la explicación de por qué no podía crear.
Ha llegado el momento de nutrirse, de cambiar hábitos y encontrar el equilibrio.
Y siento que se acercan tiempos de cambios.
Siento la energía creativa dentro de mí, pidiendo manifestarse.
Porque crear me ayuda a sanar.
Crear me da espacio.
Crear me empodera.
Y descansar te hace más fuerte, más sabia y te ayuda a integrar.
Porque yo soy un ser creador y en esta nueva etapa quiero crear.
Quiero crear de muchas formas.
Mi creatividad sostenible
Entre mis diferentes ciclos de actividad y reposo pongo mucha atención a escucharme.
Escucho mi cuerpo.
Escucho mi intuición y abro bien mi instinto.
La fatiga de enseña (y obliga) a priorizar, a saber qué te llena y qué te quita la vida.
Llevo meses sufriendo porque no tengo energía para crear en Wondermochi.
Y me niego a que sea elegir entre crear para Minimochi o para Wondermochi.
Sé que es posible hacer las dos cosas y mi intención es encontrar ese equilibrio.
Por lo pronto estas son las cosas que voy a poner en práctica.
1. Creatividad impulsiva selectiva
Ahora mismo me es imposible planificar ni agrupar horas de ejecución de tareas creativas. En momentos random, cuando algo me inspira siento una chispa breve de creatividad. Voy a intentar aprovecharlos y eliminar las máximas barreras en el proceso de creación.
Lo importante es sacarlo al mundo, eso implica no intentar forzar a encajarlo en un tipo de medio: una foto o una publicación para instagram.
Si es corto será una foto y un post de insta.
Si quiero explayarme será un post de blog o una newsletter.
Si me apetece hablarlo será un video o un episodio de podcast.
Tengo todos los medios a mi alcance, voy a priorizar el crear a la estética, la perfección o la exigencia.
2. Respetar mis ritmos y no depender de algoritmos
Depender de una red social y de los cambios y ritmos de un algoritmo no es sano. Ni para mi como persona ni para mi negocio.
Normalmente he sido bastante inmune a los cambios de algoritmo, yo decido cómo uso mi instagram y no al revés. Sin embargo no puedo obviar que en el instagram de Wondermochi hay que ser estratégico y hay cambios que me afectan aunque yo no quiera, como por ejemplo el alcance y la constancia.
Yo no tengo comerciales que vayan vendiendo mis servicios y tampoco tengo funnels de publicidad o de marketing porque me gusta que mi comunidad crezca de forma orgánica.
No tengo nada en contra de ellos, pero un funnel requiere tiempo, energía, y mucho testing.
Llegará un punto en que me apoye en ellos, pero para eso necesito energía, aunque lo delegue.
Yo quiero volver a crear y disfrutar en el proceso, además de ser estratégica y seguir aumentando la comunidad.
Por eso voy a volver al viejo marketing, al old school: blog y newsletter.
A mi ritmo, sin un calendario editorial concreto ni promesas de tiempo. Podrías pensar que abrir más canales es lo opuesto a conservar la energía, pero yo ahora lo veo de otra manera.
Abro todas las posibilidades y en función de mi energía utilizaré el canal que más me apetezca.
Sin ponerme presiones ni expectativas.
El objetivo es crear regularmente, aprovechando mi boost energético creativo cuando aparezca y poniendo los canales digitales a mi servicio, no al revés.
3. Crear espacio creativo
Hacía años que no me apetecía leerme un libro (que no fuera de literatura fantástica) o meditar. Pero últimamente estoy volviendo a reconectar con estas actividades.
Y ahora que me ha dado por leer libros sobre cómo funciona el cerebro, los hábitos, etc. no hace más que encenderse mi bombilla creativa.
Voy a priorizar leer a consumir tanto contenido audiovisual.
Disclaimer: el contenido audiovisual tipo series, youtube, etc, me da la vida y me nutre mucho a todos los niveles, pero es una actividad donde suelo almacenar información pero no incentiva la creatividad.
Y por supuesto seguir desarrollando la parte más artística de mi creatividad con talleres y cursos como el de Journaling que acaba de sacar Tam.
4. Invertir en herramientas que me hagan la vida más fácil.
Ahora mismo estoy buscando qué herramientas o programas sintonizan mejor con mi forma y proceso de creación.
El primer paso fue pagar Lightroom para poder editar fácilmente fotos en el móvil y en el ordenador. Me falta encontrar algo similar para crear contenido en instagram para Wondermochi.
Sé que canva es muy versátil pero tiene demasiadas opciones y eso al final acaba distrayendome del objetivo y me centro más en la estética que en el contenido.
Lo mismo para la creación de videos cortos, editar en Premier es bastante agotador, por eso mi objetivo es hacer videos cortos que no requieran casi edición.
Y por último, necesito o reparar mi iMac para que el portatil pase a ser 100% para creación (y no para trabajo) o pillarme una tablet. Me inclino más por este último porque cuando estoy agotada, editar en el ordenador se me hace un poco tedioso, y en el móvil no es cómodo si estoy trabajando en algún proyecto más grande o por ejemplo quiero publicar en el blog.
En fin, como verás, no soy de pocas palabras, pero hoy sentía que quería plasmar esto.
Necesitaba materializar estos pensamientos y realizaciones para terminar de ordenar mi energía.
Porque creo firmemente en que se puede alcanzar una creatividad sostenible, equilibrada, que nutre tanto a la parte de trabajo como la personal.
El poder lo tenemos dentro, sólo hay que alinearse con él y con tus prioridades.
Y la mía es poder crear más.
Porque crear me hace sanar.